miércoles, 8 de octubre de 2014

[RADIO] Programa 16, «Monotemático: novela gótica y de terror»

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 Por fin el programa de Frente al baluarte está de vuelta y junto a él viene un nuevo formato: el monotemático. Ya al final de la temporada anterior, terminada prematuramente, adelantábamos esta estructura de programa hablando sobre la novela negra (que ocupará el próximo programa) y sobre Joaquín Sabina.

 Edgar Allan Poe fue el escritor que sirvió como origen al género, por lo que lo más indicado era comenzar por él. Después lo siguió su mayor discípulo, H. P. Lovecraft. También fue tratado Henry James y su obra cumbre, Otra vuelta de tuerca. 
 Por supuesto, para terminar el monotemático, Bram Stoker y Drácula fueron repasados y analizados, así como sus principales descendientes.

  Después, antes de las novelas laxas, fue estrenada la nueva sección de recomendaciones.


miércoles, 9 de julio de 2014

Manuel Machado, “Verano”

Frutales
cargados.
Dorados
trigales...

Cristales
ahumados.
Quemados
jarales...

Umbría
sequía,
solano...

Paleta
completa:
verano.
Fotografía de Manuel Machado

martes, 8 de julio de 2014

[RADIO] Programa 15, «Lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks»

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 Había pendiente otro programa a solas, sin invitado, ya que nuestro oyente Paco no podía acompañarnos para hablar de los autores que acordamos con él allá por diciembre, finalizando la primera temporada.

 Camilo José Cela fue el escritor tratado en la prosa, tratándolo desde una perspectiva global pero con centro en sus obras La colmena y La familia de Pascual Duarte.
 Y en poesía quedó por fin saldado el maestro Juan Ramón Jiménez.

  La sección de música adelantó rápidamente un programa especial sobre Joaquín Sabina y la tertulia quedó aplazada para el siguiente programa por la gran extensión del tema: la novela negra, con especial intención de que los oyentes, a sabiendas de ello, aporten en las redes sociales y aquí sus preferencias dentro de ese tema.


lunes, 7 de julio de 2014

Arthur Rimbaud, «Hambre»

Si de algo tengo ganas,
sólo de tierra y de piedra es.
Yo siempre almuerzo aire,
rocas, carbones, hierro.

Hambres mías, girad, pastad hambres
la pradera de los sonidos.
Atraed el alegre veneno 
de las enredaderas.

Comed las piedras rotas,
las viejas piedras de la iglesia;
los guijarros de los viejos diluvios;
Panes sembrados de los grises valles.

El lobo gritaba bajo las hojas,
escupiendo las hermosas plumas
de su festín de aves.
Como él, yo me consumo.

Las ensaladas, las frutas,...
sólo esperan las cosechas.
Pero la araña del seto
no come sino violetas.

Duérmome yo,
hierba yo,
los altares de Salomón.
El caldo corre sobre la herrumbre
y se mezcla con el cedrón.

Por último, oh felicidad, oh razón,
aparté cielo lo azul, que es negro,
y viví, chispa de oro
de la luz natural.
De alegría, adoptaba la más bufonesca y
extraviada expresión posible:

¡Ha sido encontrada! 
¿Qué? La eternidad. 
Es el mar mezclado con el sol.

Eterna alma mía,
observa tu anhelo
pese a la noche sola
y el día en llamas.

Y así tú te desprendes 
de humanos sufragios 
y de anhelos comunes,
vuelas al albur.

—Ya se alejó la esperanza, 
nunca ya más orietur. 
Tan sólo ciencia y paciencia. 
El suplicio es sin albur.

Ha sucumbido el mañana. 
Brasas ardientes de raso, 
es el deber vuestras llamas.

¡Se la volvió a encontrar!
—¿Qué?— La eternidad. 
Es el mar mezclado con el sol.
Fotografía de Manuel Machado

jueves, 3 de julio de 2014

Juan Ramón Jiménez, “Rosas de cada día”

Nacía, gris, la luna, y Beethoven lloraba,
bajo la mano blanca, en el piano de ella...
En la estancia sin luz, ella, mientras tocaba,
morena de la luna, era tres veces bella.

Teníamos los dos desangradas las flores
del corazón, y acaso llorábamos sin vernos...
Cada nota encendía una herida de amores...
-El dulce piano intentaba comprendernos.-

Por el balcón abierto a brumas estrelladas,
venía un viento triste de mundos invisibles...
Ella me preguntaba de cosas ignoradas
y yo le respondía de cosas imposibles...
Fotografía de Juan Ramón Jiménez

sábado, 28 de junio de 2014

José Cadalso, “Letrillas satíricas”

Que un sabio de mal humor
llame locura al amor,
ya lo veo;
pero que no se enloquezca
cuando otro humor prevalezca,
no lo creo.

Que una doncella guardada
esté del mundo apartada,
ya lo veo;
pero que no muera ella
por salir de ser doncella,
no lo creo.

Que un filósofo muy grave
diga que de amor no sabe,
ya lo veo;
pero que no mienta el sabio
con el pecho y con el labio,
no lo creo.

Que una moza admita un viejo
por marido o por cortejo,
ya lo veo;
mas que el viejo en confusiones
no dé por cuernos doblones,
no lo creo.

Que un amante abandonado
diga que está escarmentado,
ya lo veo;
pero que él no se desdiga
si encuentra grata a su amiga,
no lo creo.

Que una vieja ya se asombre
hasta del nombre del hombre
ya lo veo;
pero que ella no quisiera
ser de edad menos severa,
no lo creo.

Que una mujer a su amante
jure ser siempre constante,
ya lo veo;
pero que se pase un día
y ella quiera todavía,
no lo creo.

Que de todas las mujeres
no importen los pareceres,
ya lo veo;
pero de que la que amamos
el parecer no sigamos,
no lo creo.

Que la mujer, cual cristal,
la quiebre un soplo fatal,
ya lo veo;
pero que pueda soldarse
si una vez llega a quebrarse,
no lo creo.

Que al espejo las coquetas
estudien mil morisquetas,
ya lo veo;
pero que sea el cristal
el objeto principal,
no lo creo.

Que bastante he murmurado
en lo que está criticado,
ya lo veo;
pero que mucho no pueda
criticarse en lo que pueda,
no lo creo.

Que la novia moza y linda
al novio viejo se rinda,
ya lo veo;
pero que crea el barbón
que ella rinde el corazón,
no lo creo.
Bosquejo de Cadalso